Los terribles dos años, me puse a meditar acerca de esta etapa y es que recién puedo dar testimonio de esta expresión y podemos dar fé que si es una etapa muy complicada, que como padres, buscamos la paciencia por todas partes y necesitas a veces un respiro por tantas emociones incontroladas.
Nuestros mellizos empezaron con las famosas pataletas a medida que fueron creciendo, cada etapa tiene una manera de expresión única. La llaman los terribles dos años porque experimentas con tus hijos emociones que ellos al estar tan pequeños aún no controlan, es normal, pero nosotros como padres, tenemos que aprender a lidiar con ellas, debido a que pueden ayudar a formar el carácter de un niño a futuro.
En casa practicamos mucho el respeto y el amor, confieso que no todas las veces nos funcionó, puedes conversar a su nivel, preguntarle qué tiene, darle amor y decirle que lo comprendes y quieres ayudarlo pero eso solo puede generar más gritos y berrinches e incluso puedes llegar a que tus hijos pierdan la paciencia al no obtener su objetivo y pueden llegar a agredir. Eso nos ha pasado y cuando esto a sucedido hemos aplicado el famoso "time out" que es llevarlos a un espacio a meditar por un minuto.
También nos hemos puesto serios y les explicamos porque no pueden obtener las cosas cuando quieran. Muchas veces cuando vamos al supermercado hacen berrinche por no comprar sus "carritos" o dulces favoritos. Les repetimos, hijo no podemos comprar juguetes ahora o no puedes comer dulces ahora, te puedes enfermar. Sin embargo estas explicaciones sentimos que les entran por un oído y salen por otro...
¿Qué sucede en esta etapa? Buscamos a la Psicóloga María Paz Saenz quien nos ayudó a resolver muchas dudas con las famosas "pataletas y desafíos" que surgen en los DOS años:
Las pataletas son típicas de esta edad, entre los 1 a
3 años, es el resultado de varias cosas. Por un
lado, las emociones tan intensas que el niño siente junto con su poca capacidad de auto-regularse. La rabia, frustración y/o tristeza que el
niño siente lo sobrepasa, es más de lo que puede manejar y necesita actuar esos
sentimientos, así es como termina gritando y golpeando.
Por otro lado, en esta etapa empieza a pasar que los deseos del niño y
los deseos de la mamá (o las reglas de la casa o lo que sea, pero que se
traduce en los límites que pone la mamá) se desencuentran. Recuerda que antes
el niño no tenía deseos más lejanos que comida, abrigo, abrazos y
entretenimiento. Ahora están llenos de espíritu, energía, enamorados de la
vida. Ya corren, son más autónomos en muchas cosas. Entonces los límites que
ponen los papás traen una realidad dura (pero recontra necesaria): no
puedo hacer todo lo que quiero, no soy el centro del mundo, no soy lo único que
mi papá y mi mamá tienen en su mente. Por eso las pataletas usualmente pasan
cuando el niño no quieren aceptar algo que tiene que hacer o dejar de hacer. Se
llena de cólera y empieza la pataleta.
Para manejar las pataletas lo más
importante es concentrarse en lo primero que comentamos, están des-regulados,
hay que ayudarlos a regularse. El niño está perdiendo el control y no siempre saben como controlarse, pero para eso estamos los adultos,
para prestar nuestra capacidad de regulación. ¿Cómo? Un abrazo o cogerlo de los
brazos y mirarlos a los ojos, obvio solo si estamos calmados, sino, no le estás prestando tu capacidad de regulación. Si no te sientes capaz de tocarlo con cariño y calma, también
vale, eres persona, hazlo sin tocarlo, hablale, dile qué es lo que
está sintiendo. Ponerle nombre a los sentimientos que tiene, ayuda muchísimo a
manejar esos sentimientos.
Siendo tan pequeñitos, mucho tiene que ver con no
reconocer qué están sintiendo. Poder decirle algo como “estas molesto” o “estas
con cólera” o lo que sea que como mamá veas que siente. Y también poner en
palabras el por qué “estas molesto porque no puedes seguir pintando la pared”,
“estás triste porque nos tenemos que ir”. Como mamá puedes entender que le pone muy triste irse de una fiesta,
pero eso no cambia que ya sea hora de irse. Entonces eso le dices, que lo entiendes, que sabes que siente tristeza y rabia, pero que
igual tienen que irse. Y, por último, algo que puede ayudar mucho ya más desde
la “prevención” de la pataleta es anticiparle los cambios.
Muchas veces pasa
que el niño no tiene visibilidad de qué va a pasar y lo coge por sorpresa un
cambio de actividad o de reglas y eso lo molesta porque no se lo esperaba. Es una realidad que él no escoge,
pero el saber qué pasará le da más sensación de control y también creo que
hasta le demuestra respeto. Cuando los bebés son pequeñitos las mamás van a un
lugar X con ellos en sus coches o en brazos y cuando deciden irse se van y el
bebé no hace mayor gesto al respecto. Pero un niño de 2 años sí necesita que le
digan “en 15 minutos nos vamos” o “después de ésta canción apagaré la radio”.
Necesita como toda persona hacerse a la idea de lo que pasará. En general
anticipar los cambios en una buena sugerencia hayan o no hayan pataletas.
¿Cómo manejar los desafíos?
Sobre los desafíos es un poco más difícil manejarlo, porque es un reto para los papás, no es como en las pataletas. Con los desafíos los niños muchas veces están
solamente probando los límites de los papás, están haciendo exactamente eso que
saben que no deben hacer, para ver qué pasa.
Esto es normal y hasta sano porque precisamente están tratando de
construir en su mente dónde están los límites, pero no significa que no sea superduro. Te puedo imaginar ahí con tu esposo muerta de cólera. Me ha pasado
más de una vez con los niños con los que trabajo y es de los retos más
difíciles. ¿Cómo manejarlos? Mi recomendación sería que es importante que los límites siempre estén en el mismo lugar, lo que está prohibido está prohibido y punto.
Repíteles la regla y diles también que ellos ya saben. Otra sugerencia
es darles una alternativa. Por ejemplo, están pintando la pared o amenazando
con pintar la pared… diles que si están con ganas de pintar pueden pintar sus
cuadernos de pintar. Esta sugerencia tiene que ver más con cómo, según los
especialistas en cognición y conducta, se trabaja la mente. Según ellos todas las
personas reaccionamos mejor a los mensajes positivos que a los negativos (mejor
es un sí que un no), dicen también que cuando te dicen algo como “no te pares”
es muy confuso porque no te están diciendo qué hacer. Entonces con esa lógica
la sugerencia es decirles algo así “ustedes saben que la pared no se pinta.
¿Por qué no traen sus cuadernos y pintan algo ahí?”.
Esperamos que este artículo l@s ayude a resolver muchas dudas, los tips de la Dra María Paz, son buenísimos y nosotros ya empezamos a aplicarlos, nos va mucho mejor. ¡gracias María Paz! y muchas gracias a ustedes por leernos


