Muchos libros sobre
crianza positiva postulan la efectividad de la disciplina sin castigos
(incluyendo el conocido time-out); sin embargo, en la 123 convención de
la Asociación Psicológica Americana algunos investigadores pidieron
reconsiderar y no descartar el uso del castigo “tiempo fuera” de reforzamiento
positivo, conocido como “time out”.
Ese castigo busca la modificación del comportamiento del niño
separándolo del ambiente en el que tiene una conducta inaceptable procurando
extinguir esa conducta censurable. Es útil como alternativa al castigo físico y
regaños. (“Children Need Positive Parenting and Timeout”, Aug. 6, 2015,
Canada). En el evento, varios psicólogos sostuvieron que el castigo del time
out sí es pertinente particularmente para niños desafiantes o golpeadores que
no responden a la disciplina positiva.
El investigador Larzelere entrevistó a 102 madres que describieron cinco
estrategias de disciplina aplicadas a sus niños por golpear, gemir, desafiar,
negociar o no escuchar. Encontró que el compromiso era la mejor táctica para
lograr mejoras en la conducta, seguido de razonar con el niño. Castigos como el
tiempo fuera o quitarle algo al niño eran más efectivos que el razonamiento
cuando el niño se mostraba desafiante o golpeador. Sin embargo, era menos
efectivo en los otros casos de mala conducta. Los efectos en el largo plazo eran diferentes. Entrevistadas dos meses
después esas madres, encontraron que entre las que proponían compromisos con
demasiada frecuencia ante golpes o actitudes desafiantes, sus hijos
empeoraban su conducta. Razonar con ellos era más efectivo que “tiempo fuera”
solo en el corto plazo. Un moderado uso del “time out” y otros castigos
(abarcando un 16% del tiempo) llevaron a una mejora de la conducta, pero solo
en los niños desafiantes. En otra presentación Ennio Cipani sostuvo que la razón por la que el
time out no funciona en los casos que no es efectivo es por su uso inadecuado.
Observaron los errores de padres al aplicar este castigo. Por ejemplo, no
se debe aplicar repentinamente el time out sin que previamente los padres les
hayan anticipado a sus hijos qué conductas traen esa consecuencia (por
ejemplo, golpear o gritarle a otros niños) y luego deben mantenerse
consistentes en este patrón. Si se hace, se reducen los problemas de
conducta. También es beneficioso dar una segunda oportunidad para cumplir las
consignas si son precedidas de advertencias (sin negociación adicional). Esto
tiene un efecto benéfico en el largo plazo.