Mis expectativas con la lactancia materna fueron bastante
positivas, me parece tan increíble esa conexión que tenemos las mamás con
nuestros bebés, me había informado tanto, hasta incluso había investigado y
aprendido como daban de lactar a gemelos al mismo tiempo, antes de dar a luz
pensaba, “voy a tener tanta leche que no puedo desperdiciarla por que tengo dos
bebés, necesito un extractor de leche que me ayude”, con ese pensamiento me
compré uno.
Mis mellizos nacieron a los 7 meses y 3 semanas, todos los días
les daba teta, cuando dormían me extraía para incentivarme, podía estar
despierta todo el día. Al extraerme lograba sacarme a penas media onza de leche
y cuando los colocaba en el pecho ellos lloraban y lloraban de hambre.
Ya contaba con mi blog cuando estaba dando de lactar, muchas
mamás por medio del mismo me dieron muchos consejos, me llegué a contactar con muchos
grupos que hablaban del tema, seguí al pie de la letra absolutamente todo lo
que me aconsejaron, hasta pase por el hinojo, cacao, mucho líquido, quacker,
quinua, avena, etc. No me interesaba si
no funcionaba, probaba todo solamente para aumentar mi leche.
Estuve casi 3 meses en esa lucha, luego comprendí, que no me
salía leche por todo lo que tenía a mi alrededor, el exceso y presión de información
que provenía de internet, de mis familiares, pensar que era la peor madre por
no poder darle el mejor regalo de la vida a mis hijos, hizo que entre en un
estrés que duro como 5 meses y una depresión post parto muy fuerte que duró 2
semanas.
La lactancia materna es un acto tan maravilloso, sagrado y
único, aprendí que no se necesita de un manual o de alguien que me diga como
debía hacerlo, es una conexión tan sagrada que sólo estaba en mi misma y nadie
mas, en mi mente y corazón, todo lo demás a mi alrededor sobraba.
Aún seguiré teniendo hijos(quizás con las trillizas pueda) y
por supuesto que ahora que ya conozco un poco más del tema no dejaré que nada
ni nadie perturbe ni estrese mi estado de madre lactante, mi estado de
amor.
Yaz

