Pasamos por
varios especialistas, traumatólogo, cardiólogo, neumólogo, etc. No encontrábamos
nada, nunca se nos ocurrió ir al neurólogo, mi mamá era una paciente de cáncer a
la mama que lo había vencido después de 13 años, ese mismo año en abril le “dieron
de alta” … sin embargo, el cáncer de mama de mi mamá se había despertado y como
dicen los oncólogos “muto” se volvió muy pero muy agresivo, ese 4 de noviembre
cuando mis mellis sólo tenían 4 meses lo descubrí, al abrir ese sobre con los
resultados de esa resonancia, que resonaron en lo más profundo de mi corazón,
cada palabra que leía se volvía un puñal en mi corazón, foco de metástasis en
la columna, metástasis cerebral… mis manos empezaban a temblar, y mi corazón
latía como nunca, sentía que todo era un sueño, que eso no estaba pasando, volvía
a leer el nombre del paciente, volvía a ver las placas y el apellido de las
placas, creía que se habían equivocado, no podía dejar de llorar, el dolor que
tuve en el pecho fue tan grande que sentía el mundo se me caía encima. Desde esa
noche no volví a dormir bien por varios meses.
Lo que vino
después es y ha sido la prueba más difícil que la vida nos puso, me considero una persona que saca todo lo positivo de lo malo que nos pueda pasar.
Soy así por mi mamá. Cuando ella se entero sabía que lo peor estaba por
empezar, sabía que no iba a ser fácil, nos dijo entre lágrimas: “yo soy una
guerrera y voy a luchar por la vida otra vez, haré todo lo que se pueda, lo dejo
en manos de Dios”. Me comprometí que ella no iba a batallar sola, que la iba a
acompañar en esta guerra, Dios sabe porque hace las cosas y me había animado a
no trabajar por estar con mi mellis, no tenía una responsabilidad laboral encima y
tenía la ayuda de mi #PapáGallina todos esos días que tuve que ausentarme para
estar con mamá.
Todos esos
meses, noviembre, diciembre, enero, febrero, etc. vivimos en neoplásicas,
incluso los tratamientos a veces eran hasta domingos. La primera vez que mamá
ingreso por emergencia después de esa resonancia, se tuvo que quedar dos noches
por precaución, el neurólogo se reunió conmigo, me mostró como la metástasis
había llegado al cerebro, el tamaño de los tumores cerebrales que mamá tenía,
eran tan grandes que no podía entender como mi mamá estaba viva.
El neurólogo me
dijo que el estado de mi mamá era muy crítico, que podíamos esperar lo peor
y por eso teníamos que actuar de inmediato, “el cáncer ha mutado y está siendo
muy agresivo, tenemos que darle medicina para que los tumores se desinflamen y
luego empezar con la radioterapia”. En ese momento le pregunté: doctor, ¿mi
mamá se va morir? El doctor me dijo, eso no lo podemos saber, pero su estado es
muy crítico los pacientes como tu mami a veces resisten sólo días, dos meses,
un año y hay casos que pueden tener vida con tratamiento por 6 años. Entonces
le pregunté si en caso ella reciba bien el tratamiento ¿el cáncer puede
desaparecer? Y me dijo: “No, el cáncer de tu mamá es irreversible, el
tratamiento que haremos con tu mamá será de contención haremos que el cáncer se
quede dormido y no siga avanzando, sólo un milagro podría hacer desaparecer el
cáncer de tu mamá.
Todo lo que vino
después no se lo deseo a absolutamente nadie, se necesita mucha fortaleza para
pasar por todo eso, los detalles no los voy a contar, pero si lo mejor, no me quería
perder cada cita, análisis, examen, la primera gammagrafía,
las primeras tomografías, la primera radioterapia, quimioterapia, la cual me pude quedar con
ella para acompañarla, (ella estaba en silla de ruedas, ya no podía caminar
bien) estuve en casa cuando empezó a perder cabello, quizás este momento fue
uno de los más chocantes para un paciente con cáncer, ahí mismo me la lleve a
comprarle sus gorritos coquetones, y la peluca que a ella más le gusto.
Mientras cada
día pasaba, aprendí tantas cosas de la vida, me sentía feliz y en paz con ella, admiraba de su fortaleza, energías, de las buenas vibras que mi mamá seguía derrochando a su
alrededor hasta el día de hoy, pese que pasamos momentos terribles, ella
siempre tenía una sonrisa en la mejilla, con ella se sentía tanta paz,
su aura brillaba pese todo lo que estaba pasando y ese brillo nunca lo perdió
hasta el día de hoy.
Ya vamos más de
un año en tratamientos, en este año muchas personas y familiares en todo el
mundo acompañaron a mi mamá en oración, ¿ella ya es una sobreviviente saben?
Podía irse pronto, pero aún sigue acá brillando, sólo vimos mejoras en su recuperación, en INEN he
encontrado a los mejores especialistas que la vida nos puso en el camino, ¿que
sería de nosotros sin la ciencia?, sin estas personas que dedican años de su
vida a investigar a analizar y ver casos como los de mi mamá y tantos niños y adultos enfermos.
Mi mamá y mi
familia, ganamos un año más de vida con ella, gracias a la fortaleza y la confianza en los
médicos… ¿vieron? De un par de meses de vida, vamos ganando mas de un año , claro, no como
antes, mi mamá no tiene las fuerzas de antes, pero veo que poco a poco las
recupera, a veces pensamos que es un milagro, recuperó el peso de antes,
nuevamente es la gordita feliz y cada día la vemos mejor.
Unos nuevos
exámenes nos dan más esperanza de vida, ¿es posible que el cáncer de mi mamá
haya desaparecido de su cabeza? Como dijo el neurólogo, sólo un milagro… dentro de poco
sabremos que sucederá, dentro de poco lo sabremos si seremos testigos de un milagro de Dios para contarles.
PD: Una capillita de Lima, a la cual suelo entrar a conversar con Dios, alberga todos los agradecimientos por todas las cosas buenas que me pasan, siempre agradezcan a Dios, o a la vida si no creen en Dios, siempre dentro de todo lo malo que nos pueda pasar hay algo bueno esperando por nosotros, desde que todo sucedió yo sabía que todo iba a estar bien, mis esperanzas y ánimos nunca se agotaron o derrumbaron, mis proyectos siguieron adelante y con ellos el acompañar a mamá con esta lucha, si estas pasando por un momento difícil, ten unos minutos para conversar con el creador del universo, vas a ver que eso te hará sentir mejor, él nunca nos abandona.
Agradecimientos: a Dios, a la familia Bravo de Rueda que nos acompañaron todos los días y animaron a mamá en todo momento, a mi familia en general y amistades más cercanas, a mi #PapáGallina por apoyarnos TANTO, al Doctor William Quispe, oncólogo especialista en neurología, él vio a mi mamá desde el primer día, al doctor Arbaizar también neurólogo son los mejores, no sólo por los buenos resultados, si no, por que lo demostraron desde el primer día que ingresamos con mamá, al personal de neoplasicas en especial a los señores de seguridad externa e interna y a Junior de Medicina Oncológica(citas), su paciencia y buen trato con los pacientes hacen la diferencia de un excelente trabajo. A cada una de las personas que conocimos a cada una de las historias, algunas muy tristes pero otras llenas de esperanza y vida, gracias a INEN es realmente el mejor lugar para luchar contra el cáncer, gracias a mamá, gracias porque siempre hasta en los peores momentos me seguiste enseñando que la vida es maravillosa y que no hay nada mejor que sonreir y brillar por donde vayamos. ¡GRACIAS!
| Familia en Villa Coca |
Mi mami este último sábado bailando como antes otra vez con sus hermanas ❤️ |



