Por pedagoga: Susan Gómez:
Una maestra tiene la habilidad y la necesidad de adaptarse a cada niño y también a cada padre, es importante saber sobre los temores y dudas que tienen ellos y más aún si se tiene la sospecha que es un padre aprehensivo. No es muy difícil de reconocerlos ya que constantemente se adelantan a solucionarle el problema que se le presenta a su niño, sin darle la oportunidad de experimentar y aprender de sus errores, demostrando ansiedad por anticiparse de acciones que el niño está intentando participar.
Ansían ser buenos padres y les preocupa mucho que sus
hijos la pasen mal, sin darse cuenta que están exagerando en este exceso de
protección ya que inconscientemente están criando a:Una maestra tiene la habilidad y la necesidad de adaptarse a cada niño y también a cada padre, es importante saber sobre los temores y dudas que tienen ellos y más aún si se tiene la sospecha que es un padre aprehensivo. No es muy difícil de reconocerlos ya que constantemente se adelantan a solucionarle el problema que se le presenta a su niño, sin darle la oportunidad de experimentar y aprender de sus errores, demostrando ansiedad por anticiparse de acciones que el niño está intentando participar.
·
Niños
con poca tolerancia a la frustración, debido a que continuamente se les
adorna situaciones a su antojo evitando
escuchar un “no”.
·
Niños
inseguros porque siempre está la sombra de los padres actuando por ellos.
·
niños
dogmáticos que saben que tienen la última palabra y manejan a sus padres a su
gusto e intentan hacerlo con el resto.
La mayoría
de estos niños al ingresar a la etapa
escolar cuentan con muchas dificultades para adaptarse y relacionarse
socialmente debido a que se chocan el mundo real, en el cual siempre habrá
caídas, discrepancias con los compañeros, aprender a esperar turnos e incluso
aprender a perder. El aprendizaje es un mundo lleno de experiencias y de estas
se van absorbiendo las mejores estrategias para poder enfrentarse a las
diferentes situaciones y no hay nada mejor que lo vivencial.
Como
maestra a veces me ha pasado situaciones que quería evitarlas, para que el niño
no pase por una situación incómoda, pero aprendí de ellos, que hay de dejarlos
experimentar y aprender mediante el ensayo-error; que experiencias como esas
los hacen madurar y buscar por ellos mismos la solución a sus problemas.
Los adultos
tenemos que canalizar la situación
que se ve expuesto el niño y también la edad
para poder brindar la confianza necesaria para hacerlo, sin llegar a grandes
riesgos.
Recuerden
que en algún momento los niños crecerán para ser adultos y tendrán que
enfrentarse en este proceso a situaciones cada vez más complejas y los padres
no siempre estarán ahí, y seguro no
habrá nada mejor que tener la certeza que se le dio las herramientas necesarias
para poder desarrollarse positivamente en los diferentes entornos de su vida.

