Por Pedagoga: Susan
Gómez
Muchas veces padres de familia me han preguntado sobre qué hacer
con sus hijos, ya que constantemente les llegan comentarios que su niño
reacciona de manera violenta ante algunas situaciones. Es importante
recordarles, porque seguro ya lo saben, que el niño es una pequeña esponja que
absorbe todo lo que ve a su alrededor.
Si el niño ve a una madre o padre perder los papeles frente a situaciones cotidianas, reaccionando de manera brusca o violenta; y a padres que constantemente mencionan palabras fuertes, no pidan que sus hijos no lo hagan, ya que lo único que hacen es imitar a sus progenitores.
Si el niño ve a una madre o padre perder los papeles frente a situaciones cotidianas, reaccionando de manera brusca o violenta; y a padres que constantemente mencionan palabras fuertes, no pidan que sus hijos no lo hagan, ya que lo único que hacen es imitar a sus progenitores.
Recuerdo alguna vez ver a una madre jugar con su hijo a las
peleas y a los días consultarme sobre cómo ayudar a su niño a que no pegue a su
hermanito, otro día estuve presente cuando una familia celebraba que el
niño muerda a un tío y lo llame mencionando una mala palabra,
entonces… ¿Contra qué quieren luchar? ¿Contra la conducta no
apropiada del niño? ¿O contra ustedes mismos?.
Hace poco vi un reportaje de un zoológico en Bueno Aires, me
quedé sorprendida al ver como las personas podían acercarse y
acariciar a felinos salvajes, al mencionar su “secreto” este estaba
basado en una crianza armónica, pacifista y amorosa, sostuvieron que
desde que estos felinos nacen pasan tiempo con perros y cerdos e incluso los
amamantan, convirtiéndose en una familia, quiero pensar que lo que dicen
en el reportaje es cierto, tal vez saquen su instinto animal, pero si
desde cachorros fueron criados según una línea, es probable que la sigan
manteniendo. Pero este caso (por hacer una comparación solo por
crianza) también lo noté en familias humanas, padres netamente comprometidos
y preocupados por brindar un tiempo de calidad a sus hijos, tiene a niños
capaces de solucionar sus problemas por sí solos, sin necesidad de recurrir a
la violencia o a los gritos.
Es importante que tanto madre como padre mantengan
comunicación constante sobre la forma de corregir a sus hijos y así
evitar un doble discurso, piense en qué tipo de niño desea formar, un niño
alegre o un niño violento. Creo una vez más que el secreto radica en la
proyección del adulto frente al niño y los invito a reflexionar sobre las
acciones que tomamos frente a ellos, cuando son espectadores o protagonistas.

