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| Con mis 6 meses |
En algunas notas anteriores he
contado un poco de mi experiencia. Pero nunca he contado acerca de todos esos
sentimientos encontrados que tenemos las madres desde que nos enteramos la
noticia, hasta que vemos salir a nuestro bebé. Aquí les cuento todos los
sentimientos encontrados que se dieron en mi embarazo y se acumularon en un
día, aquel día, que cambió mi vida.
¡Estas embarazada! ¡Y son DOS!
Cuando recibí la noticia que
estaba embarazada, fue un bombardeo de sentimientos encontrados, fue un momento
de mucha alegría, pero también mucho miedo, miedo de traer al mundo y formar a
dos seres humanos, de saber que ya no
volvería a ser la de antes, de cuestionarme si lo haría bien, si no les
fallaría, era consciente que mi responsabilidad finalmente se concretaba
formando una familia de verdad. A todo ello se sumó, el miedo de ser una mamá
primeriza, con muchos riesgos por eso, y además porque tenía un embarazo
MÚLTIPLE, desde un principio, el doctor nos dejó en claro nuestra situación, lo
que se les viene no es fácil, sobre todo de mucho cuidado los 3 primeros meses,
y de mucha responsabilidad para que tengan un muy buen embarazo.
No
podíamos decir nada, esos momentos, en los que uno quiere estallar de
felicidad, ¿pero no puede? qué necesitas contar el momento más feliz de tu
vida, ¿pero no puedes? es peor... sólo se lo conté a mi mamá y a una de mis
mejores amigas, mi mamá, siempre me ha sabido escuchar, darme fuerzas y hacerme
sentir bien ante toda situación, con ella me pude desahogar de todo lo que les
cuento, le conté mis miedos y alegrías y lo vivimos juntas.
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| 4 meses |
Los
cambios que sufre el cuerpo de una mujer son tan fuertes, que definitivamente,
nos merecemos el día de la madre, ja, ja, y es en serio, un embarazo es hermoso
pues en ti crece un ser, pero es muy difícil, por los cambios que tu cuerpo
experimenta al tener un nuevo ser creciendo dentro tuyo, como siempre digo, la
naturaleza es sabia, pero también muy dolorosa.
La
barriga me crecía mes a mes y mi sentimiento de gordura aumentaba, ya no podía
hacer dietas, ni ejercicios, soñaba que al terminar mi embarazo iba a quedar más
flaca de cómo empecé, ja, ja, ja, mi esposo siempre se reía de mis sueños, creo que
eso también era una interrogante, ¿Cómo voy a quedar, después de dar a luz?
esto rondaba en mi cabeza, pues al pasar los meses, sobre todo los últimos, me
llegué a hinchar tanto, que yo creía que realmente no iba a poder volver usar
mis jeans y mis hermosos tacones.
Previos
al 14 de junio:
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Mi
sentimiento de responsabilidad con el trabajo, se cruzaba con el de mis bebés,
finalmente me quedé en cama y me lleve el trabajo a casa, con todo y
laptop, algunos días tuve que ir a ciertas reuniones para poder dejar en orden
las cosas. Este mes de pre, hizo que me acerque más a mis bebés, me causo mucho
dolor también y es que me dolía mucho la barriga, por el peso, por la espalda,
por las piernas, por los pies y manos hinchados. En esta etapa, sentía más
malestares que en cualquier momento de mi embarazo, a veces sentía que se
querían salir. Mis temores de un embarazo prematuro eran más grandes, mi
sensibilidad era mayor, lloraba por mis preocupaciones y por el miedo de lo que
se venía.
Todo mi embarazo estaba planificado
desde el inicio, la fecha de mi cesárea era el 20 de junio, así lo programo mi
doctor por ser un embarazo múltiple, yo estaba contenta con la cesárea, pues
tenía miedo al parto natural... pero no tenía idea a lo que me enfrentaba...
¡Ya nacen!
El 4 de junio en la madrugada se
me rompió el ¡tapón mucoso! ni yo sabía que era, pero es un taponcito que tapa
la placenta de la salida del útero. Me internaron. En esos momentos, me sentía tranquila,
el doctor me dijo que me quedaba internada hasta el 20 o si estaban bien, sería
antes. El momento esperado cada vez se hacía más corto, los 7 días siguientes,
fueron dolorosos, me dieron una medicina DILATOR, para reducir las
contracciones, cuando esto era en altas dosis, los malestares eran horribles,
taquicardia, bochornos, picazón, una sensación terrible.
El doctor programo todo para el 14 y me sentía preparada, ¿PREPARADA?, ¿en serio? la verdad que no, los nervios y ansiedad me invadieron, pero por fuera estaba muy tranquila, sin embargo soy de las que siempre pienso positivamente; antes de entrar a sala, rezamos con mi mami a San Expedito. ¿Han escuchado de este santito? yo le tengo mucha fé, siento que en verdad me escucha. Mis bebés se movían como siempre, me preguntaba ¿si ya sentirían la ansiedad de mamá?
Ya
me llevaban a sala y sentía un poco de escalofríos, no quise dormirme, pese a
la epidural, no me dio sueño en ningún momento, sentía como me cortaban y buscaban
dentro mío, cuando salió Marcelo, ¡sentí como si me sacaban un riñón! Si tal
cual, sentía que me quitaban de adentro algo MIO. Marcelo salió tan pequeñito,
tan hermoso, me miró directamente con esos grandes ojos, sentía que me
preguntaba, ¿mamá, porque me han sacado? ¡hace frió! yo lo salude con un ¡HOLA MI
AMOR, MI VIDA! Hoy hago lo mismo cada vez que se despiertan, que los
vuelvo a ver después de salir a la calle, o juego con ellos etc y es que nunca me
cansaré de repetírselo. Si antes conocía que era el amor, el cual siento por mi
esposo, este amor es totalmente distinto, lo siento tan mío y yo tan suya, es inexplicable,
cada vez que lo siento y pienso, se me hace un nudo en la garganta, mariposas
saltan en mi barriga, siento una paz, tranquilidad y ESPERANZA.
El
momento que pude ver a Marcelo duró segundos, al ser prematuros, se los llevan rápidamente
para ser examinados por los pediatras. Cuando salió mi Leonardo, me sentía
literalmente VACÍA, mi Leo salió llorando, asustado, me miro a los ojos muy
asustadito como diciéndome, ¿tú eres mamá? ¿por qué nos separan? y nuevamente volví
a saludarlo con un ¡HOLA MI AMOR! ¡HOLA MI VIDA! y agregue, no llores que mamá está
contigo mi amor. Me eché a llorar de la emoción, los recibí con una sonrisa y
con lágrimas en los ojos, que hasta el día de hoy que escribo esta nota, los
ojos se me llenan de agüita. Nunca me sentí tan amada, tan emocionada, tan
querida y no solo con uno, sino con DOS bendiciones, el amor rebalsaba de mí
ser y es que nunca pensé que esta experiencia fuera así de hermosa. En ese momento mi
vida cambio, mi forma de pensar, de ver las cosas y a otras personas, todo cambio,
me siento más sensible, ellos me dejaron un espacio vacío, pero lo llenaron de
amor en mi corazón.
El
llanto de mis bebes para mí fue una tranquilidad, era una señal de vida, que
respiraban bien, que tenían fuerza en sus pulmones, cuando se los llevaron a
limpiar y chequear, y los alejaron de mi yo solo les preguntaba a los doctores,
¿están bien? ¿están sanos? ¿cómo están sus pulmones? los pediatras me decían,
los bebés están muy bien señora, tranquila, mientras tanto los ginecólogos
manipulaban mi barriga, mis órganos, duh, si, yo sentía todo, pero no dolía
nada. Sentía que me quedaba un hueco en verdad. Ya se habían llevado a mis
bebés en incubadoras y yo tenía que recuperarme.
Cuando
me llevaron a mi cuarto, mis familiares empezaron a mostrarme las fotos, videos
y etc. yo los veía tan hermosos, y antes todos los bebés recién nacidos me parecían ¡feos! ja, ja, ja pero ahora los míos y todos los bebés recién nacidos me parecen tan
bellos. Esa misma noche los trajeron a la habitación, ya no estaban en
incubadoras, estaban muy sanos. Cuando los trajeron, estaban tan chiquitos, tan
delicados, tan vulnerables, con mi esposo no parábamos de contemplarlos y de
sentirnos tan felices.
Después
de mi cesárea, los malestares empezaron, como toda operación, la cual yo no tenía
idea, estuve un mes recuperándome, al principio no podía cargarlos bien, la
herida dolía mucho y no podía caminar bien, mi cuerpo empezó a regresar a su
sitio y todo ese tiempo de cuarentena que la llaman, la pase mal en ese
sentido, luego vienen los cambios hormonales que pueden hacerte sentir más
sensible y llorar por todo, esto pasa, no es eterno, a algunas mamás ni les da y
a otras si esto dura mucho es recomendable ir a un especialista, se le llama la depresión post parto.
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| 3 meses |




